6 mitos comunes sobre la arteriopatía periférica

La arteriopatía periférica (EAP) es una enfermedad que se produce cuando las arterias que irrigan órganos y extremidades están obstruidas o restringidas por placa. La EAP, que se diagnostica con mayor frecuencia a personas mayores de cincuenta años, afecta actualmente a más de 6,5 millones de personas sólo en Estados Unidos.

Dado que la acumulación de placa asociada a la arteriopatía periférica puede restringir el flujo sanguíneo a las extremidades u órganos de una persona afectada, esta enfermedad tiene potencial para causar complicaciones graves si no se trata, e incluso puede provocar la muerte del tejido, con la consiguiente amputación de la extremidad.

Aunque seguimos aprendiendo sobre la arteriopatía periférica cada año que pasa, todavía hay muchos mitos en torno a esta enfermedad. Hoy vamos a examinar más detenidamente seis de los mitos más comunes en torno a la arteriopatía periférica, para que conozcas la verdad sobre esta fascinante enfermedad.

Mito nº 1 – Los síntomas de la EAP son siempre constantes y bien definidos

A pesar de ser una dolencia bastante común, la arteriopatía periférica (EAP) suele pasarse por alto y diagnosticarse erróneamente debido al mito de que sus síntomas son siempre constantes y bien definidos. En realidad, los síntomas pueden ser difíciles de detectar en las primeras fases, porque varían de una persona a otra.

Los síntomas habituales de la EAP son dolor y calambres en las piernas al caminar o hacer ejercicio (claudicación), así como decoloración de la piel de la parte inferior de las piernas. Sin embargo, también pueden presentarse otros síntomas, como frialdad en la parte inferior de las piernas y los pies, cambios en el crecimiento del vello, llagas que se curan lentamente o no se curan en absoluto y úlceras que no cicatrizan. Por ello, es importante no autodiagnosticarse y aprovechar las revisiones médicas gratuitas si los síntomas parecen sospechosos: ¡el diagnóstico precoz es clave para controlar los síntomas de la EAP!

Para determinar si corres o no riesgo de padecer EAP haz el test¡!

Mito nº 2 – La arteriopatía periférica sólo afecta a las piernas y los pies

La ignorancia no es felicidad cuando se trata de la arteriopatía periférica (arteriopatía periférica). Muchas personas creen falsamente que los síntomas que experimentan no están relacionados con la arteriopatía periférica si sus piernas no están afectadas, pero lo cierto es que esta enfermedad puede producirse en cualquier arteria, incluidas las que llevan el flujo sanguíneo a órganos vitales como el corazón y el cerebro.

A medida que los depósitos de grasa se acumulan en el interior de estas arterias, zonas importantes como la pelvis, los riñones y los intestinos pueden sufrir mala circulación, al igual que otras partes del cuerpo. Y aunque los pies y las piernas son, con mucho, las zonas del cuerpo más comúnmente afectadas, la EAP puede experimentarse prácticamente en cualquier parte de tu sistema vascular periférico.

Mito nº 3 – La EAP no es potencialmente mortal

Lo cierto es que la arteriopatía periférica (EAP) es una afección potencialmente mortal que no debe tomarse a la ligera. Sin un diagnóstico y un tratamiento adecuados, esta enfermedad vascular puede provocar una reducción del flujo sanguíneo en extremidades y órganos, lo que puede causar la muerte del tejido y conducir a la amputación. Afortunadamente, con intervención rápidalos enfermos de arteriopatía periférica pueden seguir llevando una vida feliz sin daños a largo plazo.

Mito nº 4 – La EAP es una enfermedad de hombres

¿Sabías que las mujeres tienen las mismas probabilidades, si no más, de padecer arteriopatía periférica que los hombres? Esta sorprendente realidad se descubrió en un Estudio de 2014 que nos mostró el enorme número de personas afectadas por la EAP. Además, se descubrió que estas personas vulnerables experimentaban un deterioro funcional más rápido que sus homólogos masculinos. A medida que nuestra población continúa su proceso de envejecimiento, se prevé que esta tendencia se intensifique, lo que da aún más importancia a la investigación actual sobre el control y la prevención de la EAP. prevenir la PAD.

Mito nº 5: Sólo las personas con sobrepeso padecen EAP

Aunque el peso puede ser un factor que contribuya a la arteriopatía periférica (arteriopatía periférica), desde luego no es el único factor de riesgo, ¡ni siquiera el principal! De hecho, fumar es el factor de riesgo número uno, ya que afecta hasta a 80% de todos los pacientes con EAP. Además, el 20-30% de todos los pacientes con EAP padecen diabetes, una afección que no sólo aumenta tus probabilidades de padecer la enfermedad, sino que exacerba sus síntomas.

Mito nº 6: La arteriopatía periférica sólo puede tratarse con cirugía invasiva

El tratamiento de la arteriopatía periférica (arteriopatía periférica) no tiene por qué implicar siempre una intervención quirúrgica invasiva. De hecho, unos sencillos cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar y mantener una dieta y un peso saludables, pueden marcar la diferencia cuando la arteriopatía periférica se detecta a tiempo. Si son necesarios otros tratamientos nuestros experimentados médicos pueden sugerirte, en cambio, una opción de tratamiento mínimamente invasivo para evitarte una intervención quirúrgica mayor.

Algunas de las opciones de tratamiento mínimamente invasivo más comunes para la EAP son las siguientes:

Angioplastia con balón – Procedimiento en el que se infla un catéter especializado con un globo alargado en la punta para remodelar la obstrucción de la arteria.

Aterectomía – Procedimiento tecnológico avanzado que elimina la acumulación de placa en las arterias mediante catéteres especializados que tienen una función láser o de trituración.

Colocación de un stent – A menudo utilizado como último recurso si la angioplastia o la aterectomía no dan resultado, este procedimiento consiste en colocar un stent (un pequeño tubo de malla) para mantener abierto el vaso de forma permanente.

Como puedes ver, hay muchos mitos en torno al tema de la arteriopatía periférica, pero no todos son ciertos. Si conoces los factores de riesgo, las causas y las opciones de tratamiento de esta enfermedad frecuente, podrás mantenerte sano a ti y a los tuyos durante muchos años. Por supuesto, la mejor forma de asegurarte de que cuidas de tu salud vascular es consultando periódicamente a un médico o mediante haz nuestro cuestionario para descartar tu riesgo de arteriopatía periférica. ¡Mantente sano!

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