Tratamiento del varicocele
¿Qué es Varicocele?
Un varicocele es un agrandamiento de las venas del escroto, normalmente en el lado izquierdo. Un varicocele es similar a una variz que puedas ver en la pierna.
Los varicoceles son una causa frecuente de baja producción de esperma y de disminución de su calidad, lo que puede provocar infertilidad. Los varicoceles también pueden hacer que los testículos no se desarrollen normalmente o se encojan. Esto ocurre cuando las válvulas de la vena testicular se vuelven incompetentes y la vena se agranda debido al aumento de presión. Alrededor del 15% de los hombres de la población general tienen un varicocele, y esa tasa aumenta drásticamente hasta el 40% en los hombres que padecen infertilidad primaria.
Síntomas
Entre los signos más frecuentes de que puedes tener un varicocele se incluyen:
- Deterioro de la fertilidad
- Molestia o dolor agudo o sordo en el testículo izquierdo
- Dolor o molestias que aumentan al estar de pie o al realizar un esfuerzo físico
- Dolor o molestias que empeoran a lo largo del día
- Dolor o molestias que se alivian cuando te tumbas boca arriba
¿Cómo se trata el varicocele?
El tratamiento más habitual para esta afección es la cirugía realizada por un urólogo, pero se trata de una opción más invasiva y de mayor riesgo. En ECCO tratamos el varicocele con una embolización de la vena gonadal, un procedimiento menos invasivo y de menor riesgo en el que los pacientes disfrutan de un periodo de recuperación mucho más corto.
Tras el diagnóstico por imagen y la consulta clínica, realizaremos una venografía con la intención de colocar una bobina para embolizar la vena gonadal izquierda. Este procedimiento tiene una tasa de éxito del 90%, y el 10% restante presenta algún tipo de alivio, requiriendo algunos de ellos una intervención adicional.
Nota: No hay diferencias significativas en las tasas de éxito entre la cirugía invasiva y la intervención mínimamente invasiva.
Tratamientos
Venograma con intervención
«Veno» significa vena y «Gram» significa imagen. Así pues, mediante ecografía, nuestros médicos inyectan un colorante en las venas y utilizan la tecnología de rayos X para «ver» las venas y evaluar su funcionalidad, a fin de determinar el plan de tratamiento correcto. Una vez determinada la vía adecuada, se perfora una vena del brazo, la pierna o el cuello con una aguja hueca, guiándose por ecografía. A continuación, se introduce un alambre en la vena, guiado por rayos X.
A continuación, en función de tu necesidad, las posibles intervenciones incluyen:
- Angioplastia: Se pueden hacer avanzar globos especializados sobre el alambre e inflarlos para abrir obstrucciones o venas estrechadas.
- Colocación de stents: Pueden colocarse stents (andamios metálicos tubulares) en la vena para mantenerla abierta si ésta no puede permanecer abierta por sí sola.
- Embolización: Si está indicado, podemos utilizar espirales o tapones para cerrar una vena no funcional.
- Trombolisis: Si hay una gran cantidad de coágulo (lo que se conoce como trombosis venosa profunda o TVP) en el brazo, la pierna, el abdomen, etc., se puede colocar temporalmente un catéter especializado dentro del propio coágulo que emite un medicamento que disuelve el coágulo al contacto. Esto puede hacerse durante un periodo de 24 horas que implique una estancia en la UCI.
En algunos casos, también puede utilizarse la ecografía intravascular (IVUS) para evaluar las venas internamente.
Estas intervenciones se realizan como procedimientos ambulatorios en el ECCO o en un hospital local. Dependiendo de la enfermedad que se trate, el procedimiento puede requerir anestesia general, y en muchos casos puede hacerse con sedación moderada. Como no hay incisiones, el tiempo de recuperación es breve. La principal limitación es no levantar objetos pesados (definido como > 15 lbs) durante los cinco días siguientes al procedimiento. Ocasionalmente, pueden ser necesarios anticoagulantes temporales tras el tratamiento.