Uno de los aspectos más difíciles de vivir con hemorragias crónicas es encontrar un tratamiento eficaz mínimamente invasivo. El reciente auge de la embolización -un procedimiento que cierra los vasos sanguíneos y alivia el dolor a largo plazo- podría ser la solución que buscan muchos pacientes con hemorragias crónicas.
El blog de hoy trata de la definición, las ventajas y los riesgos de la embolización, para ayudarte a decidir si puede ser la solución adecuada para tu enfermedad. Entremos en materia.
¿Qué se considera mínimamente invasivo?
Procedimientos mínimamente invasivos como la embolización, crea menos traumatismos y estrés para el organismo en general. Para que un procedimiento pueda considerarse mínimamente invasivo, debe cumplir estas normas:
- Inflige menos dolor que la cirugía abierta
- Sin hospitalización
- Conlleva menos complicaciones pre y postoperatorias
Otros beneficios más específicos son
- Sin incisiones, sólo un pinchazo de aguja
- Menos cicatrices
- Un periodo de recuperación más corto
La ventaja mínimamente invasiva de la embolización
Mientras que en la cirugía tradicional, un cirujano haría una gran incisión para llegar a la zona de tratamiento, en un procedimiento mínimamente invasivo sólo se requiere una punción con aguja que se cura fácilmente.
Embolización se considera una solución mínimamente invasiva para las hemorragias crónicas, porque se realiza mediante una pequeña punción en la piel y sólo dura entre 30 minutos y unas horas (dependiendo de cuántos vasos sanguíneos haya que tratar).
Durante el procedimientoun médico especializado inyecta unas partículas diminutas llamadas agentes embólicos en tus vasos sanguíneos mediante unos tubos finos (catéteres). Aunque existen numerosos tipos de agentes, todos comparten el mismo objetivo: detener el flujo sanguíneo.
Siguiendo la trayectoria del vaso sanguíneo y guiados por instrumentos en la punta del catéter, los agentes llegan a la zona de tratamiento y se ponen a trabajar para cerrar el vaso enfermo. Como no hay incisión, la recuperación y las cicatrices serán mínimas.
Afecciones que trata la embolización
La embolización puede utilizarse en varios lugares del cuerpo. Estas técnicas pueden utilizarse para detener hemorragias excesivas, tratar órganos enfermos y bloquear el flujo sanguíneo que alimenta tumores, el potencial de tratamiento de la Embolización es muy amplia. Es probable que los pacientes que padecen una o más de las siguientes afecciones encuentren alivio con el procedimiento:
- Cánceres y tumores que provocan hemorragias
- Hipertrofia benigna de próstata
- Artrosis dolorosa de rodilla
- Aneurismas cerebrales
- Hemorragias nasales frecuentes
- Sangrado gastrointestinal (hemorragia)
- Períodos menstruales anormalmente largos
- Malformaciones vasculares
- Malformaciones arteriovenosas (conexiones anómalas entre arterias y venas)
- Miomas uterinos
- Bazo hiperactivo
- Hematoma retroperitoneal (acumulación de sangre en la zona abdominal)
- Varicocele (venas dilatadas)
Para obtener una lista más completa o para saber si la embolización es adecuada para ti, te recomendamos que conciertes una consulta inicial consulta con uno de nuestros médicos.
Riesgos de la embolización
Aunque la embolización tiene menos complicaciones que la cirugía abierta, cualquier procedimiento médico sigue teniendo su propio conjunto de riesgos.
Aunque las complicaciones son extremadamente infrecuentes, a continuación se exponen algunos algunos riesgos generales y efectos secundarios que pueden experimentar los pacientes:
- Sangrado
- Daño nervioso
- Entumecimiento o frialdad en las extremidades
- Infecciones
- Hematoma o hemorragia en el punto de punción
- Síndrome posembólico (náuseas, dolor y fiebre debidos a la disminución del flujo sanguíneo en el lugar diana)
La probabilidad de que experimentes estos riesgos depende de la localización del procedimiento y del tipo de agente embólico utilizado. Para proceder con confianza, los pacientes deben aclarar con su médico cómo podrían manifestarse los riesgos de la embolización en su enfermedad específica.
Cómo minimizar los riesgos postoperatorios
Aunque algunos efectos secundarios, como el dolor en la zona de tratamiento, pueden ser inevitables, hay precauciones que puedes tomar para reducir significativamente reducir la probabilidad de sufrir efectos más graves tras el procedimiento, como
- Evitar actividades físicas extenuantes como levantar objetos pesados o ejercicios aeróbicos
- Bebe mucho líquido
- Dormir lo suficiente y descansar cuando te sientas cansado
- Tomar sólo analgésicos aprobados por tu médico
- Mantener la zona del procedimiento limpia y seca
- Evita ejercer demasiada presión sobre el lugar de punción
Asegúrate de acudir a tus citas de seguimiento para mantener una comunicación regular con tu médico sobre tu proceso de curación. En estas sesiones, puedes recibir asesoramiento personalizado sobre el cuidado de las heridas, las necesidades de medicación, la regulación de la dieta, así como respuestas a cualquiera de tus preguntas.
En casos extremadamente raros, puede ser necesaria ayuda de urgencia para estabilizar el estado del paciente. Llama al 911 si el paciente presenta los siguientes síntomas:
- Mareo y pérdida de conocimiento
- Problemas respiratorios graves
- Dolor torácico o tos con sangre
- Hemorragia en el punto de punción
- Bulto creciente y doloroso en el lugar de la punción
Aunque estos riesgos son poco frecuentes, pueden producirse incluso cuando se ha cuidado adecuadamente el lugar de la punción. Otra razón por la que vigilar tu cuerpo e informar a tu médico cuando sea necesario es crucial para una recuperación satisfactoria.
Próximos pasos para los que buscan la embolización
ECCO Medical ofrece a los pacientes la embolización mínimamente invasiva, que proporciona un alivio del dolor inmediato y a largo plazo sin recurrir a la cirugía tradicional. Lee más sobre este procedimiento o llama o envía un mensaje a nuestra clínica para hablar sobre si la embolización es la opción lógica para ti.